La historia del arte con clicks de Playmobil
De un tiempo a esta parte, mi vida está inundada de clicks de Playmobil (ojalá algún día sepáis el porqué sin que haga falta que os lo cuente). Y entre muñeco de 7,5cm y muñeco de 7,5cm; entre caballos, espadas y árboles de plástico; tengo la oportunidad de ver cosas que, como poco, llaman la atención.
Eso fue lo que me pasó cuando mi novio (el mismo que me llevó a conocer a Pedrita Parker y sus musas) me presentó a este artista. Se llama Pierre-Adrien Sollier, y es pintor. Un pintor que hace obras comparables a las de Velázquez, Renoir o Da Vinci. ¿Tan bueno es? A ver, a ver. Malo no es, pero cuando digo comparable es justamente eso. ¡Es genial comparar las suyas con las originales!
Sollier vive en París. Allí, cuando se ponía a trabajar, para determinar posiciones y personajes en los primeros bocetos de sus obras, usaba clicks de Playmobil. Un día decidió que los clicks dejarían de ser sus ayudantes para convertirse en los protagonistas de sus lienzos. Así nacieron obras como las que llenan este post, y que han sido objeto de exposiciones y muestras a lo largo y ancho del mundo: los cuadros más famosos de la historia del arte en su versión Playmobil.
Estos muñecos fueron creados por Hans Beck en 1971 para que los niños se divirtieran con algo que les permitiera crear historias usando la imaginación, pero que, a su vez, pudieran guardar en el bolsillo.
Hoy, después de 40 años, aunque los clicks de Playmobil nunca dejaron de estar de moda, viven uno de los momentos más dulces de su historia. No sólo porque muchos niños vuelven a jugar con ellos, sino porque legiones de adultos, coleccionistas o simplemente nostálgicos, se lanzan a estos mundos en miniatura. Estos cuadros son sólo una prueba del movimiento Playmobil que empezó a despertar en 2010. ¡Que no pare!










